Había conseguido estar con él de una forma que nunca había estado; él estaba siendo buenísimo conmigo, pero yo... la tuve que embarrar. Sin embargo, no me bastó lo que tenía, y volví con mi histeria y él se enojó. Lo comprendo. Fui una tarada.
De lejos dos voces que me hablan: una que me dice que es el más tierno del mundo, y otra que dice que es un papel. Pero yo, con certeza, y con ayuda de mi corazón, digo que él es bueno. Aparenta ser un chico malo, rebelde, y sin límites, pero en el fondo es un tierno con todas las letras, y una buena persona. Y es por eso que ahora me siento muy culpable de lo que hice.
Fui y le pedí perdón, aunque me haya costado. Pero él ni reaccionó ante mi presencia, sólo dijo un simple y débil "ah...". Después de horas le volví a hablar pero ahí fue cuando me quebré, fue justo en el momento en que él dijo: "no me importa si me querés o no". Esa frase sonó y comenzó a dar vueltas en mi cabeza sin cesar. Luego lloré. Sentía un nudo desagradable en el estómago, una fea sensación, "un no se qué" en el pecho.
Traté de hablarle al día siguiente, lo único que cambió fue que pudimos dialogar dos segundos más. ¿Arreglarnos? Eso quiero, no aguanto más esto que pasó y que está pasando. No soporto estar así con él. Me hace mucha falta. Lo quiero muchísimo. Pero es como si el no comprendería todo esto, es como si no me creería. Como si verdaderamente no me conociera y no le importase.
Trato de recomponerme, de no pensar en él. Pero no puedo. Se convirtió en alguien muy importante para mí, y me duele en el alma que no comprenda que lo quiero. Y me duele en el alma que yo haya tenido que cagar el feliz momento.
Necesito volver a estar bien con él, a él lo necesito, ¡y mucho! No quiero presenciar más frialdad que venga de su parte, lo quiero como lo quería desde un principio, antes de todo eso de "no conformarme con nada".
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