Últimamente no me conozco, estoy bien, pero tomo decisiones que nunca pensé que tomaría.
Siento que estoy caminando por una cornisa, y que caer me va a conducir a algo mejor que si piso tierra firme. Estoy en un estado que no entiendo, pero me gusta. Siento que una parte de mí está liberada, y 'despreocupada' -cosa que antes no-. Obviamente, sigo siendo la misma chica responsable y perfeccionista, pero hay hechos que me los estoy tomando con mucha liviandad, y la verdad, que me sorprende.
Hay temas que los estoy pensando y reflexionando constantemente, y por esto mismo llegué a la conclusión de que no tengo que elevar al cubo mi preocupación, sino, vivir la vida, pensar, liberarme, y no pensar tanto en el futuro pero sí en el presente. Porque... Si vamos al grano, nadie sabe lo que hay más allá de la muerte, quizás nos volvemos a encontrar todos, quizás no (yo pienso que sí). Así que tenemos que vivir lo que tenemos y ser felices. No esperar, sino sorprendernos. No pensar tanto, sino hacer. No creer que no podemos, sino que sí podemos -y mucho más de lo que pensamos-.
Quiero ser feliz a mi manera, sin que nadie me diga qué modelo seguir, crear mi propio camino. Ser alguien al cual quieran recordar por su forma de ser y no su figura. Alguien que haga algo por los demás.
Sé que obviamente habrá obstáculos, y cada vez mayores, pero tengo claro que si hay piedras en mi camino es porque Dios me cree fuerte, y confía en mí, y esa confianza es la que me está transmitiendo.
Creer en mí es la base de todo.
En fin, si crees en vos todo mejora. Es pura ley de atracción, somos imanes. Todo lo que pensamos lo atraemos... Así que si pensás cosas malas van a llegar, pero si pensás cosas buenas van a llegar el triple de rápido... Para pensar.
Tengo que creer en mí.