Quizá no soy perfecta, pero esta soy yo:

Buenos Aires, Argentina
Acelerada. Ambiciosa. Lujosa. Responsable. Ingenua. Ilusionada. Simpática. Bibliófila. Dramática. Extravagante. Extrovertida. Tímida. Orgullosa. Inteligente. Lectora. Compañera. Aficionada en el deporte. Detallista. Melancólica. Positiva. Realista. Única. Pensativa. Perfeccionista. Observadora. Demostrativa. Sensible. Perseverante. Activa. Impaciente. Loca. Divertida. Respetuosa. Ubicada. Segura. Miedosa. Bárbara.

Archivo

2010-11-23



Últimamente el destiempo es algo que está persiguiéndome. Se adueña de mí cada día, se lleva y trae cosas que no me hacen falta o me hacen falta en ese momento. El destiempo me llena de dudas, de impotencia, no puedo con él; para colmo tiene un amigo llamado: destino. Y juntos hacen una dupla explosiva. Ambos se unen para que te enredes en tu propia vida, te confundas, te enojes y digas: ¿por qué lo que quiero ahora no llega? ¿por qué lo que no quiero lo tengo? ¿por qué cuando ya pasó "la necesidad" llega eso que tanto quería? ¿por qué se van algunas cosas que tanto quiero y necesito? 
¿Será que el tiempo es efímero al igual que el amor?  Me refiero a que el tiempo existe -sí, todos lo sabemos- pero es como si varias veces ese tiempo se transformara en pasajero y, de corta duración, cuando en un pequeño instante se convierte en destiempo. El tiempo nos juega una broma, es una ironía, una burla fina y disimulada.  
Con todo este juego de palabras, y frases en tono de quejas, lo que quiero decir es que, principalmente, cuando queremos la mirada de "ese alguien" no la tenemos, cuando la tenemos (o sea, que llega a nosotros) ya es demasiado tarde y ya no nos importa. Comenzamos a ignorarla porque no la teníamos y ahora que sí la tenemos la rechazamos; pero eso no termina ahí... Ignorando aquella mirada y siendo orgullosos, ya estamos tratando de meter un reflector junto a nosotros para que otra mirada nos vea, pero tampoco tenemos suerte. Y lo peor de todo es que somos tan "rencorosos"  de que aquella mirada, que no llegó una vez, ahora nos esté mirando, que usamos el reflector para demostrarles: Mirame, ja ja ja, ¿antes no me querías y ahora sí? Bueno yo ahora no te quiero más. Pero en realidad, en el fondo más profundo de nosotros sabemos perfectamente que "aquella mirada" (lejana, la de la primera vez, la que nos hizo sentir escalofríos, enojos, y todo ese tipo de cosas) es la que hoy, todavía, necesitamos y verdaderamente queremos. 
Y hoy, todo esto que cuento, es lo que me pasa. Eso que quiero de hace mucho tiempo (su amor, o aunque sea, que me quiera) es lo que precisamente sigo queriendo como si recién lo hubiese conocido

No hay comentarios:

Publicar un comentario