Fuiste mi vida, fuiste mi pasión, fuiste mi sueño, mi mejor canción. Todo eso fuiste, pero perdiste.
Fuiste mi orgullo, fuiste mi verdad, y también fuiste mi felicidad; todo eso fuiste, pero perdiste.
De repente una mañana cuando desperté me dije:
-todo esto es una mentira, fue mi culpa enamorarme de tu inmadurez, creyendo que por mí tú cambiarías-
No me queda ya más tiempo para mendigar migajas de tú estúpido cariño.
Yo me planto, digo basta. Basta, porque estoy desenamorada de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario