No entiendo lo que me pasa con vos;
te quiero y detesto al mismo tiempo.
Te quiero por ser dulce;
pero te detesto por ser un necio, egocéntrico, hermoso.
-Lamentablemente eso mismo también me atrapa-
Me fascina hablar con vos, pero al mismo te tengo miedo.
Somos diferentes, demasiado, pero me encantás.
Fue apenas entrar y verte, que ya estabas
dentro de mi cabeza.
Y en mi cabeza seguís estando (no sé si para bien o para mal)
pero siempre estás. Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario