Perdón por ser así de inmadura, perdón por haberte hecho tan mal, perdón por ser tan vueltera. Me porté como una nena de cinco años que no sabe lo que quiere, y ahora me doy cuenta de que te quiero a vos, de que sos mi todo, y que no quiero que me faltes nunca.
A veces, parece que me tengo que dar la cabeza contra la pared para darme cuenta de las cosas. Anoche, cuando me puse a pensar y me di cuenta de que me había equivocado; quería llorar, abrazarte y pedirte perdón. Por eso te hablé, y eso me hizo bien, me calmé. Ahí me di cuenta de que de un día para el otro te me hiciste indispensable. Sentí que te estaba perdiendo y me agarró una sensación de vacío que ni puedo explicar. Lo único que necesitaba era vos. Y es lo que sigo necesitando. Te extraño.
[Segunda noche llorando. La puta madre. Volvé.]
No hay comentarios:
Publicar un comentario