Calesita: Muchas vueltas para conseguir la sortija, o sea, la satisfacción. Doy vueltas y vueltas hasta conseguir lo que quiero. A veces me ganan y otras veces gano yo... Depende quién llegue al objetivo primero.
Hamaca: Va y viene. Casi nunca se detiene, siempre está en movimiento. ¿Histeria? Puede ser. Sea quien sea que la agarre nunca está quieta, se tambalea, tiene sus inseguridades. Puede volar bajo y muy alto también. Como un nene que se hamaca quiero ir siempre más arriba... ¿Eso era ambición, no?.
Sube y baja: Baja y sube, sube y baja. Muy cambiante. Un segundo estás arriba y otro abajo. Desde arriba ves todo posible, desde abajo todo cuesta un poco más. Arriba sería el orgullo y abajo sería la humildad. Por momentos soy así. Aveces me siento muy arriba, y otras veces me siento muy abajo.
Tobogán: Similar al sube y baja, nada más que la caída hacia bajo es más placentera, o algo así. Te deslizas, y listo. Cuesta más subir que bajar. Primero escaleras, luego te sientas y por último te dejas caer. Al dejarte caer le haces un favor al otro... O sea, no hay que permitir que nos hagan caer, nadie es quién para tirarnos y hacernos sentir los peores. Aveces me derriban fácilmente... y pienso que sentirme menos es mejor. No tengo que permitir eso. Nadie es menos ni más que el otro.
Pasamanos: El juego que más cuesta. En el que más te tenes que esforzar para pasar hacia el otro lado. En este juego se demuestra la perseverancia, la fuerza y la rapidez. Creo que de esas tres cosas perseverancia es la que más tengo. Luego rapidez, y en último lugar la fuerza.
[Momento de inspiración al acordarme de una calesita...]
No hay comentarios:
Publicar un comentario