Ella me enseñó a ver las cosas como son -ya sean buenas o malas-. Ella confió en mí, ella, hoy, es una de las personas más importantes de mi vida, y la conozco a penas desde hace seis meses. Ella con sus risas, con sus bromas se hizo un lugar en mi corazón, ella con su personalidad me hizo bien desde el primer día. Hoy en día, ella es una de las pocas amigas verdaderas que se pueden encontrar en este mundo al revés.
Por eso, agradezco a Dios, de que me haya puesto en el camino de esta persona, porque desde que la conozco soy mucho más feliz de lo que era. Porque todos los días ella está, ella me acompaña, me abraza, me hace reír hasta no parar, me hace emocionar, me hace bien.
Dirán que no se puede tener un amigo posta de un día para el otro, pero yo, rompo esa racha y digo que sí se puede. Porque cuando dos amigos se conocen, no importa cuándo ni dónde, se van a dar cuenta de que se necesitan, y de que se complementan, y se van a aceptar con defectos y virtudes, porque son amigos, para toda la vida.
Así que Paloma Carfi, cuando leas esto, tenés que saber que voy a estar siempre muy agradecida por dejarme entrar en tu corazón, y que siempre vas a poder contar conmigo (cualquier cosa, un llanto, una risa, un abrazo, un problema, una llamada, etc.). ¿Y sabés por qué? Porque sos alguien muy importante para mí, con la cual no me alcanzan las palabras para explicarte lo que te quiero.
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