cabeza. Me gustás, pero estoy errada. ¡No sos para mí!
Todos lo dicen, todos lo afirman y tienen razón. Si bien lo entiendo, no comprendo
porqué sigo tan empecinada con vos. ¿Me enamoré o es obsesión?
Ninguna de las dos, espero.
Cada vez que te veo llegar me molesta; detesto estar pendiente de vos. ¡Detesto que me gustes!
¿Por qué si sé que no sos el mejor candidato me gustás
cada vez más?
¿Será que el amor no lo elegimos, sino que sólo llega con la persona menos indicada?
¿Será que el amor no es cuestión de voluntad, sino que llega cuando menos te lo esperás?
Demasiadas preguntas para un viernes a la madrugada... (no puedo dormir, ¿hace falta aclarar porqué?)
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